domingo, 4 de diciembre de 2016

TRATAR LOS PROBLEMAS DEL NIÑO EN FAMILIA

ESCRIBIMOS A NUESTROS PROBLEMAS:
Escribir una carta al problema que está teniendo como si fuera algo externo a él.
Muchas veces a los niños les ayuda ver su problema como algo que está fuera de él, si lo hacemos así el niño puede sentirse más liberado y con más capacidad para buscar posibles soluciones.

Pon un nombre a tu enemigo (su problema): _____________________________________________________________________ _____________________________________________________________________
¿Cómo vas a batallar contra el problema? (Escribir todas las formas de hacerle frente que se te ocurran).
_____________________________________________________________________ _____________________________________________________________________
¿Dónde se desarrollará la batalla? _____________________________________________________________________ _____________________________________________________________________
¿Cuál es el mejor momento para luchar? _____________________________________________________________________ _____________________________________________________________________
¿Quiénes son tus aliados? (¿En quiénes puede confiar para que te ayuden a resolver tu problema? ¿Cómo te van a ayudar?) _____________________________________________________________________ _____________________________________________________________________
Designa una zona libre de problemas (un tiempo y un lugar donde puedan reponerse fuerzas) ________________________________________________________________________ __________________________________________________________________
Los enemigos pueden ser traicioneros. ¿Qué piensas que puede hacer tu enemigo para estropear tus mejores planes? ________________________________________________________________________ __________________________________________________________________

¿Cómo sabrás que la guerra está ganada? ________________________________________________________________________ __________________________________________________________________
¿Cómo será el futuro cuando la guerra haya terminado? ___________________________________________________________


¿HABLAR DE LOS PROBLEMAS? NO SIEMPRE ES FÁCIL

Muchos padres y madres encuentran, a veces, dificultades para que sus hijos/as les cuenten los problemas que han podido tener en el cole, o los nuevos amigos que han hecho, lo bien que se lo pasan haciendo determinada actividad...Una forma de promover la comunicación entre los adultos y sus hijos/as es programar una reunión semanalmente en la que cada uno de ellos hable de lo que le ha pasado esa semana, las cosas que le han hecho reír, las que le han hecho enfadar, algunas dificultades que se han podido encontrar...Si los niños ven que sus padres son capaces de compartir sus experiencias y emociones con ellos será más fácil que los niños estén abiertos a ello.
Hacer que la asistencia a las reuniones familiares sea obligatoria – tanto para los padres como para los hijos – transmitirá a los niños el mensaje os tomáis en serio estas reuniones.

En general,puede bastar media hora de reunión para que todos compartan sus experiencias. Es importante además que se pongan unas normas para que estas reuniones funciones bien. Las normas puede ser, por ejemplo:
Comenzar y terminar a tiempo.
No interrumpir cuando otro habla.
No criticar las opiniones o los sentimientos de otro.
Darle a cada uno la oportunidad de participar, pero no obligar a nadie a participar si no quiere.

Si encontráis difícil que vuestro hijo/a os conteste con algo más que un simple ``bien´´ a la pregunta. ``¿Qué tal te ha ido en el cole?´´, podéis probar con algunas de estas ideas.

  • ¿Qué te ha dicho hoy la profesora? Esto les obliga a decir algo más que un simple ``bien´´ o ``mal´´ ya que es una pregunta más abierta y obliga a extenderse algo más. Aún así habrá niños que contesten a esta pregunta con un ``nada´´. Entonces sí que es el momento de hacer preguntas algo más cerradas. ``¿No te ha dicho nada cuándo le has enseñado el trabajo? ¿No te ha dicho nada respecto a cómo has hecho los deberes? ¿No te ha saludado al llegar a clase?´´
  • ¿Cómo iba vestida hoy la profesora? Es una pregunta graciosa y un poco tonta pero que puede venir muy bien para romper el hielo antes de que empiece a contarte su día. Además, si se lo preguntas cada día el niño entrará en la dinámica y se empezará a fijar más en la vestimenta de la profesora, puedes jugar tu también con él y comentarle como iba vestida tu jefa, tu compañero de trabajo...
  • ¿Qué te ha hecho reír hoy? Es una gran forma de compartir los buenos momentos al tiempo que el niño puede disfrutar reviviéndolos.
  • ¿Con quién has jugado hoy en el colegio? O al salir de él. El caso es que esta pregunta te ayuda a conocer las preferencias en las amistades de tu hijo/a y ver si tiene un grupito de amigos constantes o cada día está con alguien distinto.
  • ¿Hay algo que no te guste del colegio? Ante esta pregunta el niño puede tener sus reparos para contestar ya que puede temer algunas represalias si es sincero con lo que no le gusta. Sin embargo, si demostramos que escuchamos y entendemos lo que no le gusta sin juzgarle cada vez se sentirá más cómodo al contestar. Para animarle a contestar podemos contarle nosotros algo que no nos guste de nuestro trabajo, tareas o que no nos gustase de pequeño en el colegio.
  • ¿Conoces a algún niño que lo esté pasando mal en estos momentos? Esto les ayuda a empatizar con los demás y ver que hay otros niños que pueden estar teniendo problemas y ellos no son los únicos. Además, nos puede servir lo que nos cuente para buscar soluciones juntos para ayudar al niño o niña que lo esté pasando mal.

Volviendo al tema de la reunión semanal, cerca de la mitad de la reunión debería dedicarse a las preocupaciones individuales y la otra mitad a los problemas que afectan a la familia como grupo. Cada persona debería tener la oportunidad de examinar y “desarrollar” un problema que está enfrentando. Esta es la oportunidad de hablar sobre los temas que más afectan a la familia, teniendo en cuenta eso sí la edad del menor ya que algunos problemas conviene no compartirlos con ellos pues aún no han madurado lo suficiente para comprenderlos. (Por ejemplo, puede ser conveniente discutir con ellos el reparto de las tareas del hogar, pero no, discutir sobre la difícil situación laboral que puede estar sufriendo alguno de los progenitores).

A la hora de encontrar una solución para un problema que se plantee por parte de cualquier miembro es conveniente seguir los siguientes pasos:
  1. Identificar el problema. (Llegar a la clave del asunto).
  2. Pensar en soluciones alternativas. (Que sea una lluvia de ideas por parte de todos, en esta parte no censuraremos ninguna de las ideas y apuntaremos todas como relevantes).
  3. Evaluar cada solución. (Ahora sí es el momento de ver el lado malo y bueno de cada solución y ver con cuáles nos sentimos a gusto y con cuales no).
  4. Escoger la mejor solución. (Entre todos decidimos cuál creemos que es la mejor opción teniendo en cuenta el análisis anterior)
  5. Preparar un plan de acción. (No basta sólo con llegar a una solución sino que tenemos que planear cómo vamos a aplicar la solución para que el trabajo hecho no se quede en simples palabras).
  6. En la siguiente reunión, informar sobre el resultado de la solución propuesta y analizar las modificaciones que resulten necesarias.
La resolución conjunta de conflictos se puede utilizar en cualquier momento y no sólo en esas reuniones semanales. Muchas veces pueden surgir conflictos entre el niño o niña y alguno de sus progenitores que no pueden esperar a la reunión para ser resueltos, ¿qué podemos hacer en estos casos?

En primer lugar, hay que tener claro que para que funcione el proceso de resolución conjunta el adulto tiene que mentalizarse previamente. La palabra clave será la de RESPETO. Respeto las emociones, las ideas y pensamientos tanto de mi hijo como de mí mismo.

Por ello antes de empezar pregúntate ¿Estoy lo suficientemente en calma para iniciar la resolución? No podemos empezar con el proceso antes de estar calmados del todo. Una vez me aseguro que me he calmado lo suficiente se debe verificar que el menor también está ya calmado. ¿Es un buen momento para que hablemos? Si no lo es, esperaremos que se calme del todo para empezar.

  1. En primer lugar, hablad de los sentimientos del niño. Tu actitud debe ser la de intentar realmente entender lo que el niño piensa y siente al respecto. Sólo cuando el niño se sienta comprendido empezará a tener mejor disposición para solucionar las cosas.
  2. Hablad de tus sentimientos. Esta parte debe ser breve y clara, no se trata de agobiar al niño soltando una parrafada de lo muy enfadado o decepcionado que me siento, sino de tratar que entienda cómo nos sentimos de forma simple.
  3. Anima al niño a trabajar juntos para encontrar soluciones al problema. Esta fase, al igual que la anterior, requiere que el adulto no censure ninguna de las ideas del menor, pero tampoco el niño puede censurar ninguna de nuestras ideas en este momento.
  4. Decidid qué ideas os gustan, cuáles son inviables y cuáles queréis intentar. Es mejor no juzgar las ideas ``eso es una tontería´´ y, por el contrario, explicar lo que pienso/siento ``no me sentiría cómodo con esa solución´´.
  5. Hacer un plan de acción. ¿Qué pasos tenemos que seguir? ¿Quién se encargará de hacer cada cosa? ¿Cuándo vamos a poner en marcha el plan? 
  6. No permitas que el niño te lance reproches o acusaciones del tipo ``tú nunca cumples con lo que dices´´. Mantente firme en la resolución actual ``Lo que importa ahora es la solución que vamos a poner en marcha, nada de pensar en el pasado´´.
Evidentemente, el proceso de resolución conjunta de problemas no siempre funciona a la perfección desde el primer momento, aquí vemos algunos de los problemas o dudas más comunes al respecto:
  • El plan funciona un tiempo pero luego fracasa. La vida está en continuo cambio y lo que era útil para un niño de 5 años puede no serlo para ese mismo niño con 6, lo que era un buen plan en verano es imposibles en otoño, lo que parecía un buen plan ha sido inviable en la práctica etc. Como adultos debemos ser el ejemplo para nuestros hijos y no darnos por vencidos a la primera ocasión buscando nuevas soluciones que llevar a cabo.
  • ¿Hay que seguir todos los pasos obligatoriamente para resolver un problema? NO. A veces, simplemente con escuchar lo que cada uno está sintiendo se puede llegar a una solución inmediatamente.
  • Seguimos todos los pasos pero no llegamos a un acuerdo. Esto puede ocurrir muchas veces, sobre todo, antes situaciones más difíciles. No debemos pensar en estos momentos que la resolución ha sido un fracaso, hemos conseguido que cada uno exponga su punto de vista y somos algo más sensibles a las necesidades del otro. La solución puede necesitar algo más de tiempo.
  • ¿Es una técnica sólo para los niños más mayores? No, aunque parezca mentira desde muy pequeños los niños ya son capaces de expresar lo que sienten ante un problema y buscar soluciones.
  • El niño se niega a sentarse a buscar juntos una solución. Hay niños a los que les resulta violento expresar verbalmente los problemas y dificultades que están viviendo. En este caso, podemos hacer uso de una nota que siga los mismos pasos que la resolución conjunta.
Querido Pablo:
Me gustaría saber lo que piensas acerca de (el problema) Seguramente tú (quieres, sientes, piensas...)
Yo (quiero, siento, pienso...)
Si se te ocurre alguna solución por favor dímelo o mándame una nota con todas las soluciones que se te ocurran.
Con todo mi amor, 
Mamá.


No hay comentarios:

Publicar un comentario